LUNES, 23 DE ABRIL DE 2018
El punto sobre la i
Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota

Arturo Damm





“El libertarismo es la visión de que cada hombre es el dueño absoluto de su vida para usarla y disponer de ella como le parezca apropiado, y de que todas las acciones sociales del hombre deberían ser voluntarias.”
Karl Hess

Un gobierno es una organización de personas, los gobernantes, con poder para prohibir, obligar y castigar a los ciudadanos, organización que debe estar limitada por instituciones, comenzando por la constitución política de cada país, instituciones que deben establecer los límites de la acción gubernamental, con el propósito de prohibir aquellas conductas del gobierno que violen derechos de los ciudadanos, cuya defensa es la principal justificación del gobierno.

Lo que el gobierno debe hacer es defender los derechos de los ciudadanos, para lo cual debe prohibir y castigar las conductas que los violan, derechos que son de dos tipos: los naturales, con los que la persona es concebida (vida, libertad y propiedad), y los contractuales, que la persona adquiere voluntariamente por así haberlo acordado con alguien más. ¿Debe el gobierno prohibir algún otro tipo de conducta? No, ya que al hacerlo viola derechos de los ciudadanos. ¿Debe castigar algún otro tipo de conducta distinta de la que supone la violación de derechos de terceros? No, y por la misma razón: al hacerlo viola derechos de los ciudadanos.

Las únicas conductas que debe prohibir la ley y castigar el gobierno son las que violan derechos de terceros, que no incluyen todas las conductas que dañan a terceros. Por ejemplo: las conductas que causan daños morales a otros no necesariamente violan sus derechos, por lo que, de no violarlos, no deben ni prohibirse ni castigarse. Si la ley las prohíbe, y el gobierno las castiga, tanto la ley como el gobierno se están extralimitando, por más que esas prohibiciones y castigos sean legales, sustentados en alguna ley, como frecuentemente sucede, lo cual da como resultado la dictadura de la legalidad, contraria al verdadero Estado de Derecho, que defino como el gobierno de las leyes justas, siendo tales las que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de las personas.

¿En qué ocasiones se justifica que a la persona se le prohíba actuar de determinada manera y se le castigue si lo hace? En una sola: cuando su conducta viola derechos de terceros. En cualquier otro caso se debe respetar su libertad para actuar como lo crea más conveniente, enfrentando el riesgo que ello supone y asumiendo la responsabilidad que ello genera. Esta es la visión de lo que Hess llama libertarianismo y que yo llamo liberalismo, que más que una ideología, más que un ideario político, más que una programa de gobierno, es un principio: “Respetando los derechos de los demás, haz lo que quieras”.

Hoy basta que una acción gubernamental esté sancionada por una ley para que se considere lícita, como si la ley, y no la justicia, fuera la que otorga esa licitud, lo cual ha dado como resultado la dictadura de la legalidad, que es la antítesis del verdadero Estado de Derecho. Esa dictadura de la legalidad hace posible que el gobierno le prohíba a los ciudadanos conductas que no debería prohibirles, ¡porque no violan derechos de terceros!, que los obligue a conductas que no debería obligarlos (porque tampoco violan derechos de terceros), y que los castigue si no cumplen con la obligación o con la prohibición, impidiendo que la persona disponga de su vida como lo crean más conveniente, con un solo límite, que al hacerlo no viole derechos de terceros, derechos que realmente lo sean, porque hoy hay necesidades e intereses que falsamente se identifican como derechos, y cuando a las necesidades e intereses se les trata como si fueran derechos se acaban violando verdaderos derechos.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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