LUNES, 14 DE MAYO DE 2018
El punto sobre la i
¿Usted está de acuerdo en que los mexicanos debemos consumir sólo los granos producidos en el país?
No
No sé

Arturo Damm





“Para saber qué es un derecho pregúntate: 1) ¿Es algo que tengo sin que nadie me lo haya dado?; 2) ¿Es algo que no le quita nada a nadie? Si las dos respuestas son afirmativas, entonces se trata de un derecho.”
Gloria Álvarez

Uno de los principales problemas que enfrentamos hoy, siendo una de las causas de la expansión de los gobiernos, es la arbitraria definición de necesidades como derechos. Dado que la tarea del gobierno es hacer valer los derechos de los ciudadanos, si una necesidad se define como derecho el gobierno tiene la obligación de satisfacerla. Pero entre satisfacer una necesidad y hacer valer un derecho hay una gran diferencia, comenzando por la más importante: para satisfacer una necesidad hay que disponer del satisfactor, para hacer valer un derecho, ¡para respetarlo!, no se necesita disponer de nada, más que de la voluntad de respetarlo.

¿Qué es un derecho? Álvarez nos da la respuesta.

Primera consideración. Un derecho es lo que le corresponde a la persona por el hecho de ser, y eso que le corresponde por el hecho de ser nadie se lo ha dado, ¡porque nadie puede dárselo! Los derechos se reconocen y respetan, ¡no se otorgan! Se trata del derecho a la vida, la libertad individual y la propiedad privada, derechos con los cuales la persona es concebida. Obviamente que a la persona se le da la vida, pero no el derecho a la vida, del cual se desprenden los otros dos: el derecho a la libertad individual para trabajar, ¡laissez – faire!, y el derecho a la propiedad privada sobre el producto del trabajo, ¡laissez – avoir!, trabajo y producto del trabajo sin los cuales vivir resulta imposible. Dejar hacer y dejar poseer para dejar vivir. Libertad, propiedad, vida, parafraseando a Bastiat.

Segunda consideración. Un derecho es lo que le corresponde a una persona por el hecho de ser y no le quita nada a nadie más. A A le corresponde el derecho a la vida, y respetar el derecho a la vida de A no le quita nada a B. A A le corresponde el derecho a la libertad individual, y respetar el derecho a la libertad individual de A no le quita nada a B. A A le corresponde el derecho a la propiedad privada, y respetar el derecho a la propiedad privada de A no le quita nada a B. Que B respete el derecho de A a su vida, libertad y propiedad no le obliga a entregar algo o hacer algo. Le obliga, solamente, a no matar, no esclavizar, no robar a A. Le obliga a ser justo, no a hacer algo.

¿Cómo se entienden hoy ciertas necesidades definidas como “derechos”: a la alimentación, la atención médica, la educación, etc.? Como el “derecho” del hambriento, del enfermo o del educando a la comida, la medicina y la educación, “derecho” que tiene como contrapartida la obligación del alguien (por lo general el gobierno) de proporcionar comida, medicina, educación, por lo que esos “derechos” sí le quitan algo a alguien más. No se trata de derechos sino de necesidades, algo distinto.

El derecho a la alimentación no es el “derecho” a los alimentos, sino el derecho a la libertad individual para trabajar y conseguir alimentos y, conseguidos, el derecho a la propiedad privada sobre los mismos. Y lo mismo con el “derecho” a la educación, a la atención medica, etc., algo que hoy muy pocos entienden, comenzando por muchos legisladores, y allí están las consecuencias: necesidades identificadas arbitrariamente como derechos, con el gobierno obligado a hacerlos valer (los “derechos”), es decir, a satisfacerlas (las necesidades).

Los únicos tres derechos que cumplen con las dos condiciones señaladas por Álvarez para poder hablar de verdaderos derechos son a la vida, la libertad individual y la propiedad privada, algo que no todos aceptan.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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