MARTES, 31 DE JULIO DE 2018
El punto sobre la i
¿Usted participará en la consulta sobre la construcción del nuevo aeropuerto en la ciudad de México?
No

Arturo Damm





“¿Qué intervención del gobierno en la economía se justifica? Esta es la pregunta que debemos responder si hemos de minimizar lo más posible la escasez, que es EL problema económico: no todo alcanza para todos, menos en las cantidades que cada uno quisiera, y mucho menos gratis.”
Félix de Jesús

Hace tiempo redacté este decálogo, que llamé para el buen comportamiento económico del gobierno. Puede ser de utilidad a responder la pregunta que nos hace Félix de Jesús.

I.- Reconocerás plenamente, definirás puntualmente, y garantizarás jurídicamente, la libertad individual para producir, ofrecer y vender, para demandar, comprar y consumir, así como la propiedad privada sobre los medios de producción, el patrimonio y los ingresos.

II.- Aceptarás que toda persona tiene el derecho de realizar la actividad económica que elija, tanto por el lado de la producción como del consumo, siempre y cuando al hacerlo no atente contra la vida, propiedad y libertad de los demás. Dicho de otra manera: no limitarás, salvo cuando al no hacerlo se atente en contra de los derechos de los demás, la libertad para emprender y consumir.

III.- Aceptarás que toda persona tiene derecho al producto íntegro de su trabajo. Dicho de otra manera: no limitarás la propiedad sobre los ingresos, el patrimonio y los medios de producción, salvo por la parte de los mismos que necesites, y obtengas por medio del cobro de impuestos, para, de manera igual, garantizar la seguridad contra la delincuencia e impartir justicia.

IV.- Reconocerás que, además de la libertad y la propiedad, la competencia, sobre todo entre oferentes, es condición necesaria del desarrollo económico, razón por la cual no impondrás, por ningún motivo, ninguna medida que la limite. Por el contrario: harás todo lo posible para promoverla, comenzando por los sectores estratégicos de la actividad económica.

V.- Aceptarás que, además de la libertad, la propiedad y la competencia, una moneda sana y fuerte, que mantenga la estabilidad de precios y preserve el poder adquisitivo de consumidores y ahorradores, es requisito del desarrollo económico, por lo que, uno, no generarás inflación y, dos, combatirás la que, de manera espontánea, se genere en los mercados.

VI.- Reconocerás, como grave error, tanto desde el punto de vista de la economía, como de la justicia, el otorgamiento de privilegios (apoyos, protecciones, subsidios, concesiones monopólicas, etc.), a favor de grupos de intereses, independientemente de que sean productores o consumidores, razón por la cual, en ningún caso, por ningún motivo, y en ninguna medida, los concederás, aceptando que tu participación en la esfera económica debe ser neutral.

VII.- Aceptarás como peligroso el déficit presupuestario y por ello el endeudamiento, motivo por el cual solo contraerás deuda si los recursos así obtenidos los inviertes productivamente, de tal manera que generen los ingresos suficientes para pagar lo que debes. 

VIII.- Reconocerás, como error grave, la manipulación de precios, cualesquiera que éstos sean, motivo por el cual te abstendrás de practicarla.

IX.- Aceptarás que el sistema impositivo correcto es el del impuesto único (ni uno más), homogéneo (la misma tasa en todos los casos), universal (sin excepción de ningún tipo), no expoliatorio (para que su cobro no degenere en un robo con todas la de la ley), a la compra de bienes y servicios de consumo final (no al ingreso, no al patrimonio), aceptación que te llevará a ponerlo en práctica.

X.- Reconocerás que tu tarea en la economía no es la de intervenir en las decisiones, elecciones y acciones que los agentes económicos lleven a cabo, sino la de minimizar el costo de transacción de las mismas; no es la de modificar, de manera coactiva y a favor de uno de ellos, los acuerdos a los que lleguen oferentes y demandantes, sino la de velar por el cumplimiento de los mismos; no es la de participar como productor de bienes y servicios, mucho menos la de planear, conducir, coordinar y orientar la actividad económica de las personas.

Únicamente si el gobierno respeta el decálogo se logrará minimizar lo más posible la escasez. Ningún gobierno lo hace.

Por ello, pongamos el punto sobre la i.


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